Hoy he 'disputado' mi primera duatlón de montaña. Y digo 'disputado' porque, siguiendo con la tónica de estos últimos días, mis lumbares me han dicho que mejor me quedase en casa, que a dónde iba yo a esas horas y que en la cama se estaba muy bien.
Yo les he insistido, diciéndoles que no iban a sufrir, que había montaña, sí, pero que había mucha más bici que running y que las vistas eran muy bonitas (preciosas, mejor dicho) y que iba a merecer la pena.
Pero ,ay, amigo. En cuanto ha empezado la carrera (5km running, 14 BTT y 2km running para finalizar, según wikiloc de Diversport) el terreno ha ido para arriba de una manera exagerada: 200 metros y ya estábamos pillando unas escaleras que nos han llevado p'arriba y p'arriba. . . En un haz de luz me ha parecido ver a San Pedro, pero supongo que era por la repentina falta de oxígeno.
En éstas que una de las lumbares me ha dicho. . . 'pse pse, Josito; ¿con que esto iba a estar muy bien, que merecería la pena el madrugón y tal?. Pues mira, ahora, te vas a fastidiar. Cierrabares, que eres un cierrabares'.
Yo, desde mi interior, le iba intentando despitar, diciéndole que enseguida empezaba la bajada y que pillábamos la bici y podrían descansar las 2. Bla, bla, bla. Moto mal vendida: Justo al coger la bici, la otra, que estaba muy callada, me ha dicho. . . 'Josito, que aquí la compi tiene razón y yo también me he #indignado'. Total, que 3km después de coger la bici, empezando la subidita, he decidido dar media vuelta, un poco 'mosca' con ellas, puesto que después de 39 añitos, cierto es que la confianza acaba dando asco, pero, hombre, esto no se me hace.
En fin, me he dado la vuelta (y no veáis cómo me ha fastididado, porque yo no he abandonado nunca) , le he dicho mi número de dorsal (137) a una colaboradora y he ido donde estaban situados los de las asistencias para que pudieran hacerme algún apaño. Me han puesto una venda para hacer presión en la zona afectada y casi me entran ganas de ponerme a cantar una jota (la escena ha sido fotografiada por algún simpático periodista de la organización y puede ser motivo de chantaje, ya que he pasado de Killian a una mezcla entre Marianico el corto y la Momia). Lo de Killian, es porque no se me ha ocurrido otra cosa. Yo recorto mucho mejor en silueta.
La cuestión es que la chica que me estaba intentando aliviar el dolor me ha dicho, en un pronto que me ha sorprendido: '¿vas a querer correr lo que falta?' Y lo que faltaba eran un poco más de 2km. Bueno, pues mi respuesta, en un pronto más rápido aún que el suyo, ha sido: 'si me dejáis, yo acabo'. La cuestión es que me he bajado la camiseta que llevaba encima de la térmica y me he puesto a correr esos dos km, que encima, los he hecho en poco menos de 9 minutos. Hay que j. . .
Al final, he hecho 11km de los poco más de 19 que le salían en el Garmin a uno de mis colegas de carrera, Alejandro, quien se ha marcado la 15a posición.
Mañana, nada más empezar el día llamaré a David, el fisio, para que me coja el mismo día. Se van a enterar esas dos. Se les van a quitar las ganas de doler en meses.
Nota: Mejor tomarse estas cosas con una pizca de humor. Al fin y al cabo, había que estar ahí y ver cómo los compis (también estaban Gavi -con 'v', sí, no me equivoco- y súper Melina) cuentan sus aventuras habidas en la carrera no tiene precio.
La montaña y yo seguimos sin ser buenos amigos. . . . Eso sí.
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domingo, 15 de enero de 2012
Mi casi-primera duatlón de montaña
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